La Vida (por la Hna. Teresa de Calcuta)

La vida es una oportunidad, aprovéchala.

La vida es belleza, admírala.

La vida es beatitud, saboréala.

La vida es un sueño, hazlo realidad.

La vida es un reto, afróntalo.

La vida es un juego, juégalo.

La vida es preciosa, cuídala.

La vida es riqueza, consérvala.




La vida es un misterio, descúbrelo.

La vi
da es promesa, cúmplela.

La vida es amor, gózalo.

La vida es trsiteza, supérala.

La vida es un himno, cántalo.

La vida es una tragedia, domín
ala.

La vida es aventura, vívela.

La vida es felicidad, merécela.

La vida es es vida, defiéndela.


En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos
hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. Este amor debe
resultar del sacrificio de sí mismos y ha de sentirse hasta que haga daño.



Mientras dormía...












...dormía y soñaba que la vida
no era más que alegría,
y cuando desperté,
vi que la vida era más, mucho más.
Era servir, compartir,
darse,
entregarse,
brindarse,
no medir consecuencias,
y me puse a actuar a tal efecto.
Al principio choqué contra la indiferencia
y hasta la burla de mis semejantes,
pero seguí,
seguí brindándome,
entregándome y
sirviendo,
y en el servir comprobé que mi vida era alegría,
tal como cuando lo soñaba.
Y ya no quise dormir más
y empecé a vivir...

Raramente...












Raramente pensamos en que tenemos
y siempre en lo que no tenemos.
Esto debe ser un mal de nuestro tiempo.
Siempre pensamos en lo que nos falta,
en cambio de agradecer lo mucho
o poco que poseemos.

Estamos pidiendo y deseando más y más.
Esto debe ser un mal de nuestro tiempo.
Se habla de un tiempo pasado mejor
y de un futuro incierto.

Raramente pensamos en lo que tenemos,
en lo que hemos conseguido, en lo que somos.

Y si no reconocemos los cambios,
nunca vamos a disfrutar del presente,
nunca vamos a ser felices.

No se puede estar siempre esperando llegar,
sin disfrutar cada día del camino.

Si se piensa así,
puede ser que nunca se llegue.

Despues de un tiempo

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado... aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas... aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.... descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...

Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias...

Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.

Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel.

Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo... No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.



Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla!!!.

William Shakespeare

Sufra menos, sea eficiente







Si abrió, cierre.Si encendió, apague.Si conectó, desconecte
Si desordenó, ordene.
Si ensució, limpie.
Si rompió, arregle.
Si no sabe arreglar, busque alguien que sepa.
Si no sabe que decir, callese.
Si debe usar algo que no le pertenece, pida permiso.
Si le prestaron, devuelva.
Si no sabe como funciona, no lo toque.
Si no es asunto suyo, no se entrometa.
Si no sabe hacerlo mejor, no critique.
Si no puede ayudar, no moleste.
Si prometió, cumpla.
Si ofendió, disculpese. Si no sabe, no opine.
Si opinó, hagase cargo.
Si algo le sirve, tratelo con cariño.
Si no puede hacer lo que quiere, trate de querer, lo que hace.

                                                                                                          (anónimo)

Galopa, caballo mío















Monto a mi corcel
y cabalgo por el tiempo,
hora tras hora,
día tras día.

Más rápido, más rápido caballo mío.
Por ahí puedes ahorrar tiempo.
Un atajo,
una oportunidad.
Corre, caballo mío,
que la quiero tener,
ya que permite ahorrarme,
al menos diez minutos al día,
que hacen setenta minutos en la semana.
Qué maravilloso,
así podremos rendir más,
tú y yo,
mi admirable corcel.

Galopa aún más!
Minuto a minuto,
hora por hora,
día por día.

Me siento segura en mi montura,
y mantengo las riendas firmes
Sigo galopando
de compromiso en compromiso
de reunion en reunión
de entrevista en entrevista,
de curso en curso.

Apura tu paso, caballo mío,
para que logremos grandes propósitos
en este mundo.

Mi corcel es gris,
gris y veloz
como un flecha.
Clavo las espuelas a mi gríseo
y lo impulso a andar.
Sin embargo un día llega la calma
a mi corazón palpitante.
De pronto, mi corcel detiene su paso
y me arroja de la montura,
las riendas se me resbalan,
mi corcel me abandona,
tendida en la arena.

"¿Qué quieres de mí?"
grito confundida.
"Espera, no te olvides
de que este tiempo es mío."
Resoplo y jadeo
como mi caballo moro;
le temo a la calma
que acecha a mi corazón.

¿Cómo puedo encontrar la calma
luego de tanta prisa?
Siento la presión interna
como un pesado lastre.
Como en un juego de azar
mis pensamientos,
mis sentimientos y mis contradicciones
se enfrentan a mi alma.

¿Existe aún
un lugar en mi interior,
que comprenda el silencio,
que se mantenga ajeno,
sin presiones ni exigencias?
Muéstrame ese lugar
que no valoriza,
que no presiona ni apremia,
que hace que yo solo
sea mi único refugio.

Siento la arena
entre mis dedos
y respiro
el aromático aire primaveral.
Por primera vez,
me parece,
observo el cielo,
los colores de los árboles,
la hierba
y oigo correr del arroyo
que fluye a mi lado.
¿O fluye en mi interior?
Respiro profundamente,
hasta el límite,
y expiro
y me entrego.














Un sueño viene a mi encuentro:
Estoy en un altar,
en una capilla
en mi pueblo,
y sostengo el reloj de mi vida
delante de los dones
del pan y vino,
y pido un cambio:
mi prisa
por sosiego.


Extraido de: Para conocer a Dios abre tus sentidos (Anselm Grün)

EL Sermón de la Montaña

El sermón de la montaña (Mt.5,1-7), es uno de los mas hermosos textos y palabras que Jesús nos ha dejado y que aún nos repite hoy, pues la Palabra de Dios es eficaz y perdura en el tiempo.

El sermon del monte o las bienaventuranzas, como tambien se lo llama, son decálogos de felicidad. Al leer cada bienaventuranza es como que todo nuestro ser y nuestra alma se va llenando de Dios.



Les dejo el texto:

Y viendo Jesús a todo este gentío se subió a un monte, donde habiéndose sentado se le acercaron sus discípulos.

# Y abriendo su divina boca, los adoctrinaba, diciendo:

# Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

# Bienaventurados los mansos ó humildes, porque ellos poseerán la tierra.

# Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

# Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia o de ser justos y santos, porque ellos serán saciados.

# Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

# Bienaventurados los que tienen puro su corazón, porque ellos verán a Dios.

# Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

# Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia o por ser justos, porque de ellos es el reino de los cielos.

# Dichosos seréis cuando los hombres por mi causa os maldijeren y os persiguieren y dijeren con mentira toda suerte de mal contra vosotros.

# Alegraos entonces y regocijaos, porque es muy grande la recompensa que os aguarda en los cielos. Del mismo modo persiguieron a los profetas que ha habido antes de vosotros.

# Vosotros sois la sal de la tierra. Y si la sal se hace insípida, ¿con qué se le volverá el sabor? para nada sirve ya, sino para ser arrojada y pisada de las gentes.

# Vosotros sois la luz del mundo. No se puede encubrir una ciudad edificada sobre un monte.

# Ni se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero, a fin de que alumbre a todos los de la casa.

# Brille así vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.


y a vos...¿con cuál de ellas te quedás?

Huellas en la Arena



Una noche en sueños vi
que con Jesús caminaba
junto a la orilla del mar
bajo una luna plateada.

Soñé que veía en los cielos
mi vida representada
en una seria de escenas
que en silencio contemplaba.

Dos pares de firmes huellas
en la arena iban quedando
mientras con Jesús andaba
como amigos conversando.

Miraba atento esas huellas
reflejadas en el cielo
pero algo extraño observé
y sentí gran desconsuelo.

Observé que algunas veces
al reparar en las huellas
en vez de ver los dos pares,
veía sólo un par de ellas.

Y observaba también yo
que aquel sólo par de huellas
se advertía mayormente
en mis noches sin estrellas.

En las horas de mi vida
llenas de angustia y tristeza
cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.

Pregunte triste a Jesús:
“¡Señor, Tú no has prometido
que en mis horas de aflicción
siempre andarías conmigo…?

Pero noto con tristeza
que en medio de mis querellas
cuando más siento el sufrir
veo sólo un par de huellas.

¿Dónde están las otras dos
que indican Tu compañía
cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?

Y, Jesús me contestó:
con ternura y comprensión;
"Escucha bien, hijo mío,
comprendo tu confusión.

Siempre te amé y te amaré,
y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré
para mostrarte Mi Amor.

Mas si ves solo dos huellas
en la arena al caminar,
y no ves las otras dos
que se debieran notar,
es que en tu hora afligida,
cuando flaquean tus pasos,
no hay huellas de tus pisadas
porque te llevo en Mis brazos".

(anónimo)