Dios esta presente en todos los lugares y entre nosotros. Y como Elias, lo buscamos; y creemos que esta en el fuerte huracán, pero no esta ahí. Lo queremos encontrar en algún temblor, pero tampoco esta ahí. Hasta que Él se presenta en esa suave brisa, que envuelve nuestra alma para llenarnos completamente de su presencia y de su amor.